ESPERANZA NADAL

Tita Nadal

Tita Nadal

Esperanza Nadal (Palma, 1977) es la cuarta generación de la familia dedicada en cuerpo y alma al vino. Contrario al popular dicho, esta actual generación empuja con fuerza y viene defendiendo su posición desde 2002, fecha en la que Esperanza entró a trabajar como enóloga en la bodega familiar, primero con tareas de control de calidad en la elaboración de los vinos y control del viñedo, hasta terminar como directora de una marca que no deja de crecer en calidad, variedad, reconocimientos y originalidad.

Formada en la facultad de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid, Máster en enología y viticultura, Esperanza Nadal decidió realizar viajes técnicos para conocer de primera mano cómo son los vinos de las diferentes denominaciones de origen nacionales y –ya en el país vecino– hacer lo propio en diferentes chateau de la zona de Burdeos, ampliando su formación con estancias prolongadas, para el control de la fermentación y vinificación de blancos y tintos en países punteros en el mundo del vino como Chile.

Esperanza Nadal ha dado un vuelco a la bodega, centrando su trabajo en la elaboración de nuevos caldos, supervisando toda la producción e iniciando el proceso de cultivo ecológico de la uva para ganar en calidad y, sobre todo, adaptando la bodega a una nueva forma de entender la vitivinicultura: siendo sostenibles y controlando al máximo las emisiones de CO2.

Interesada en el arte moderno y el jazz, Esperanza Nadal ha aprovechado su implicación total para convertir las botellas en una forma de expresión artística a través de las etiquetas. Fruto de la alianza que tiene con el artista Albert Pinya, (AECA al mejor artista vivo español) responsable junto a Esperanza de esta nueva manera de entender la imagen del vino -huyendo del clasicismo y los tópicos expresados en las etiquetas- y elevando el arte moderno a nuevas cotas.

Lo mismo ocurre con su pasión por el jazz. La bodega acoge periódicamente conciertos de canto coral y actuaciones donde el jazz es el hilo conductor de veladas donde se degusta el buen vino que idea y produce en su original bodega, abierta al público cada día. Quizás ésta es la manera de entender la vida de esta joven profesional, al frente de una bodega tradicional tan conocida y cercana en la isla de Mallorca: trabajo, buen vino, ecología, arte moderno y jazz. Un buen cóctel.

Vocal desde 1999 de la DO Binissalem (Mallorca) y vicepresidenta (2011-2015), trabaja sin descanso para darle a las variedades autóctonas isleñas el estatus que merecen. Tras quince años como profesora de viticultura y enología en varias universidades, escuelas de turismo y cadenas hoteleras, sigue con su pasión por la enseñanza del mundo del vino a través de Wine & Fun, su didáctico taller de catas a medida a domicilio.